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El riego es una de las prácticas más importantes a la hora de cuidar rosas. Es esencial encontrar el equilibrio justo: las rosas necesitan un suelo húmedo, pero no en exceso. Regar por la mañana es ideal, ya que permite que el agua se absorba antes de que el sol calienta el suelo. Además, es aconsejable regar la base de la planta en lugar de las hojas para evitar enfermedades. Con estos consejos, tus rosas florecerán con vigor.
